Ignora todos los
“tengo que”. Ignora todos los “tú deberías”. Es un asunto de dignidad
personal.
- Jim Rohn
Al preguntarnos si el
emprendedor nace o se hace, considero importante que tomemos en cuenta dos
puntos de vista.
El primero es que si
tomamos la historia, podemos ver ejemplos que nos sugieren que el emprendedor
nace. Estudiando la vida de personajes que han trascendido en el mundo de los
negocios, como por ejemplo Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Henry Ford,
entre otros, no es tan claro atribuir su éxito meramente a sus padres, sus
amigos, su colegio, su familia. Tenemos incontables ejemplos de casos que a
pesar de tener condiciones similares a estos personajes, no tomaron el mismo
rumbo.
El segundo punto es el
de la posibilidad, el del potencial del ser humano: crecer. Tenemos ejemplos de
individuos que durante la mayor parte de su vida realizaron diferentes trabajos
hasta encontrarse con su gran emprendimiento. El caso del Coronel Sanders,
quien fundó KFC a los 65 años. Ray Croc comenzó McDonalds a los 52 años. Entre
muchos otros.
He aquí algo
interesante. Prácticamente en todos los casos que he podido estudiar de estos
emprendedores, he encontrado que las actitudes y cualidades necesarias para
emprender estuvieron presente en estos individuos desde muy temprano.
El Coronel Sanders, por
ejemplo, fue cambiando trabajos, brincando de un empleo a otro, por más de 30
años. Lo despedían por diferentes razones. Se consideraba como una persona
tenaz, feroz y conflictiva, al punto de encontrarse en peleas con distintos
compañeros de trabajo y hasta clientes. Tenía fuerte resistencia contra la
autoridad y peleaba por su independencia.
John Pemberton, quien
inventó la Coca-Cola, era un farmacéutico que con ayuda de su hijo formuló la
famosa bebida a los 55 años. Durante su vida exhibió afán por la experimentación. Descubrió informes
sobre las virtudes de la planta de coca, que tenía fama de actuar como
estimulante. En un primer momento, quería encontrar la cura a los dolores de
cabeza y al estrés, y experimentó con la nuez de cola y la coca. Añadió jarabe
de azúcar a su fórmula final y el resto es historia.
Steve Jobs fue adoptado
por una familia clase media. En su biografía se resalta el hecho de como desde
pequeño tomó ejemplos de su padre para la atención al detalle. No obstante, su
padre tuvo muchos otros ejemplos que el simplemente no compró. Se habla mucho
de intuición y espiritualidad como partes esenciales de su vida. Desde
temprano, fueron de su interés y durante toda su vida fueron su guía.
Bill Gates nació en una
familia adinerada. Sus padres no le enseñaron el amor por la computadora. Un día
se le presentó un ordenador y quedó fascinado. A miles de niños se les
presentaban ordenadores y no quedaban fascinados. El decidió muy temprano
aplicarse en el mundo de la informática y llegó a ser considerado el empresario
más poderoso del mundo.
Todo lo anterior me
sugiere que el emprendedor nace…y también se hace. Hay ejemplos que nos brindan
ambas posibilidades. Cuando encontramos uno que otro suceso aislado, podemos continuar
y atribuirlo a un fenómeno interesante. Cuando vemos patrones que se repiten
una y otra vez, entonces consideramos que hay una ley universal detrás.
En mi opinión, hay algo
que trasciende, una inteligencia divina que coloca cada alma en un lugar para
lograr un propósito. No podemos explicar con ciencia en absoluta certeza por el
momento, qué hace que una persona reaccione a un entorno de manera
constructiva, y otra en el mismo entorno lo haga de manera destructiva. Esto
sigue siendo un misterio. No obstante, podemos siempre hacer nuestro mejor
esfuerzo, tener fé y trabajar en descubrir nuestros talentos y brindarlos al
servicio de todos.
Nos puede servir tener
cuidado de no caer en euforia ciega con los ideales de “tienes que ser
emprendedor” o “mejor ser empleado” o cualquier otro mandato que recibamos de
nuestro entorno. A veces es simplemente un tema de temperamento el cual empuja a unas personas a tender a tomar más riesgos que otras.
Algunos nacen emprendedores, otros optan por formar parte
de algo más grande que ellos mismos, otros se transforman luego de un evento
en sus vidas. Es como decir que a pesar de que nuestra transformacion personal es un gran objetivo, es evidente que algunos vienen con ciertas predisposiciones que favorecen emprender a pesar del entorno. Cualquiera que sea el camino, me gusta siempre recordar: “Dios
no juega a los dados”.

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