miércoles, 16 de julio de 2014

¿El emprendedor, se hace o nace?



Ignora todos los “tengo que”. Ignora todos los “tú deberías”. Es un asunto de dignidad personal. 
- Jim Rohn


Al preguntarnos si el emprendedor nace o se hace, considero importante que tomemos en cuenta dos puntos de vista.

El primero es que si tomamos la historia, podemos ver ejemplos que nos sugieren que el emprendedor nace. Estudiando la vida de personajes que han trascendido en el mundo de los negocios, como por ejemplo Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Henry Ford, entre otros, no es tan claro atribuir su éxito meramente a sus padres, sus amigos, su colegio, su familia. Tenemos incontables ejemplos de casos que a pesar de tener condiciones similares a estos personajes, no tomaron el mismo rumbo.

El segundo punto es el de la posibilidad, el del potencial del ser humano: crecer. Tenemos ejemplos de individuos que durante la mayor parte de su vida realizaron diferentes trabajos hasta encontrarse con su gran emprendimiento. El caso del Coronel Sanders, quien fundó KFC a los 65 años. Ray Croc comenzó McDonalds a los 52 años. Entre muchos otros.

He aquí algo interesante. Prácticamente en todos los casos que he podido estudiar de estos emprendedores, he encontrado que las actitudes y cualidades necesarias para emprender estuvieron presente en estos individuos desde muy temprano.

El Coronel Sanders, por ejemplo, fue cambiando trabajos, brincando de un empleo a otro, por más de 30 años. Lo despedían por diferentes razones. Se consideraba como una persona tenaz, feroz y conflictiva, al punto de encontrarse en peleas con distintos compañeros de trabajo y hasta clientes. Tenía fuerte resistencia contra la autoridad y peleaba por su independencia.

John Pemberton, quien inventó la Coca-Cola, era un farmacéutico que con ayuda de su hijo formuló la famosa bebida a los 55 años. Durante su vida exhibió afán por la experimentación. Descubrió informes sobre las virtudes de la planta de coca, que tenía fama de actuar como estimulante. En un primer momento, quería encontrar la cura a los dolores de cabeza y al estrés, y experimentó con la nuez de cola y la coca. Añadió jarabe de azúcar a su fórmula final y el resto es historia.

Steve Jobs fue adoptado por una familia clase media. En su biografía se resalta el hecho de como desde pequeño tomó ejemplos de su padre para la atención al detalle. No obstante, su padre tuvo muchos otros ejemplos que el simplemente no compró. Se habla mucho de intuición y espiritualidad como partes esenciales de su vida. Desde temprano, fueron de su interés y durante toda su vida fueron su guía.

Bill Gates nació en una familia adinerada. Sus padres no le enseñaron el amor por la computadora. Un día se le presentó un ordenador y quedó fascinado. A miles de niños se les presentaban ordenadores y no quedaban fascinados. El decidió muy temprano aplicarse en el mundo de la informática y llegó a ser considerado el empresario más poderoso del mundo.

Todo lo anterior me sugiere que el emprendedor nace…y también se hace. Hay ejemplos que nos brindan ambas posibilidades. Cuando encontramos uno que otro suceso aislado, podemos continuar y atribuirlo a un fenómeno interesante. Cuando vemos patrones que se repiten una y otra vez, entonces consideramos que hay una ley universal detrás.

En mi opinión, hay algo que trasciende, una inteligencia divina que coloca cada alma en un lugar para lograr un propósito. No podemos explicar con ciencia en absoluta certeza por el momento, qué hace que una persona reaccione a un entorno de manera constructiva, y otra en el mismo entorno lo haga de manera destructiva. Esto sigue siendo un misterio. No obstante, podemos siempre hacer nuestro mejor esfuerzo, tener y trabajar en descubrir nuestros talentos y brindarlos al servicio de todos.

Nos puede servir tener cuidado de no caer en euforia ciega con los ideales de “tienes que ser emprendedor” o “mejor ser empleado” o cualquier otro mandato que recibamos de nuestro entorno. A veces es simplemente un tema de temperamento el cual empuja a unas personas a tender a tomar más riesgos que otras.

Algunos nacen emprendedores, otros optan por formar parte de algo más grande que ellos mismos, otros se transforman luego de un evento en sus vidas. Es como decir que a pesar de que nuestra transformacion personal es un gran objetivo, es evidente que algunos vienen con ciertas predisposiciones que favorecen emprender a pesar del entorno. Cualquiera que sea el camino, me gusta siempre recordar: “Dios no juega a los dados”.




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