...Y entonces comprendí: es que siempre he querido saber.
Desde
que tengo uso de razón, algo ha estado presente en mi conciencia.
Recuerdo cosas que hacía cuando tenía 3, 4 y 5 años sin embargo una tarea
que hice ayer puede escapar mi memoria. Algo constante en mi vida ha sido el preguntar, cuestionar y analizar.
Muy pequeño apenas aprendiendo a hablar, le
preguntaba a mi padre "¿Por qué?" cada vez que me decía algo. Mi recuerdo
favorito es cuando me respondía "depende". Aquí era donde me interesaba
más. Volvía y preguntaba ¿qué es depende? ¿como así? ¿de qué depende? y
pocas veces recuerdo haber quedado satisfecho.
Este patrón lo he llevado toda mi vida, y
recientemente descubrí el por que. Al menos, he podido darle una
merecida explicación: todas las personas somos inherente-mente
diferentes, aunque igual en naturaleza.
Aquel filósofo Sócrates comenzó a proponer la
identificación de lo que hoy conocemos como temperamentos, y aquellos pensamientos continúan refinándose con la ciencia y el
estudio posterior, tema por el cual tomé interés y pienso
abordar más adelante. Por el momento, puedo decir que entiendo el origen de mi
curiosidad.
En este mismo instante estoy persiguiendo algo, y es
encontrarme con la noción de que mi pasión en la vida es simplemente mi
intensa curiosidad. Que no tengo uno, sino incontables intereses. Que
van cambiando con el tiempo y el conocimiento. Amo el saber, y conocer
la verdad. Aquello que es real, me hace sentido y vive en mi
imaginación.
He leído que Jesús dijo: "Y la verdad os hará
libres". Y esta es mi pasión, buscar la verdad. En cada momento que
aprendo, en pleno ejercicio de mi curiosidad - aquí esta mi calma. Nunca
me ha hecho tanto sentido esta frase como ahora. Y siento que el día que
no pueda saber mas o explorar la verdad, ese día morí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario