- Sócrates le dice a Dan, en la película “El Guerrero Pacífico (2006)”
En
el día de ayer estuve recordando unas experiencias
y me motivé a entender cuál es la
diferencia entre sabiduría y conocimiento. Estos son dos conceptos
importantes en nuestro desarrollo como seres humanos y está en nuestro mejor
interés que podamos entenderlos.
El
conocimiento, podemos identificarlo
como el resultado que nos da certeza sobre el “por qué”, “cómo”, “cuándo”
y “dónde” de cualquier tema u objeto observable. Esta certeza, proviene
de entender y asimilar la naturaleza de la información y sus causas.
Por
otra parte, sabiduría podemos verla
como “la forma correcta de aplicar
el conocimiento”. La mayoría de los
expertos en psicología concuerdan en que la sabiduría no puede ser enseñada,
y solo se adquiere a través de la experiencia.
Tal
como dijo Steve Jobs en su discurso a
los estudiantes de Harvard, “solo puedes conectar los puntos mirando hacia atrás”.
Y queremos mirar hacia atrás para entender en quién nos estamos convirtiendo
día a día. Veamos un ejemplo.
Hace
unos años cuando decidí emprender mi primer negocio con dos socios, un car wash
con otros servicios, estaba dando un paso hacia la sabiduría sin darme cuenta. En
resumen, fueron 9 meses de manejo inadecuado de recursos, sorpresas, cambios de
parecer en la gente, pérdida de amistades, expectativas no cumplidas y pérdida
de mis ahorros. Aquella experiencia fue una gran escuela.
Sin
importar todo el conocimiento sobre negocios que había adquirido a través del
estudio y experiencia laboral en aquel momento, la ejecución del proyecto fue
inadecuada, y lo que empezó como una inversión extra para crecer capital se
convirtió en un aprendizaje.
Lo
importante a resaltar, es que esta experiencia marcó un antes y un después en
mi entendimiento del mundo de los negocios. Esa experiencia me permitió desarrollar la sabiduría para ejercer la
prudencia, y más aún, afilar mi habilidad
de tomar decisiones en temas como
evaluar proyectos y personas.
Como
consultor, la sabiduría me permite sentir confiado en mi manera de evaluar y
asesorar emprendimientos. Combinando el conocimiento
y el aprendizaje constante con la mayor cantidad de experiencias, podemos
crecer con pasos firmes. Hoy somos más sabios
que ayer, porque nos hemos permitido experimentar la vida.
Decía
Jim Rohn: “La vida es la suma de las
experiencias, su intensidad, y su frecuencia”. Conocimiento sin aplicación no
es sabiduría. Tomaremos mejores decisiones en la medida que logremos la
certeza de entender y aplicar nuestro conocimiento.
Esto es sabiduría.

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