domingo, 1 de junio de 2014

Cómo ganar sabiduría y crecer en la vida


“Sabes usar el limpia-parabrisas. Sabiduría es limpiarlo.”
- Sócrates le dice a Dan, en la película “El Guerrero Pacífico (2006)”
En el día de ayer estuve recordando unas experiencias y me motivé a entender cuál es la diferencia entre sabiduría y conocimiento. Estos son dos conceptos importantes en nuestro desarrollo como seres humanos y está en nuestro mejor interés que podamos entenderlos.

El conocimiento, podemos identificarlo como el resultado que nos da certeza sobre el “por qué”, “cómo”, “cuándo” y “dónde” de cualquier tema u objeto observable. Esta certeza, proviene de entender y asimilar la naturaleza de la información y sus causas.

Por otra parte, sabiduría podemos verla como “la forma correcta de aplicar el conocimiento”. La mayoría de los expertos en psicología concuerdan en que la sabiduría no puede ser enseñada, y solo se adquiere a través de la experiencia.

Tal como dijo Steve Jobs en su discurso a los estudiantes de Harvard, “solo puedes conectar los puntos mirando hacia atrás”. Y queremos mirar hacia atrás para entender en quién nos estamos convirtiendo día a día. Veamos un ejemplo.

Hace unos años cuando decidí emprender mi primer negocio con dos socios, un car wash con otros servicios, estaba dando un paso hacia la sabiduría sin darme cuenta. En resumen, fueron 9 meses de manejo inadecuado de recursos, sorpresas, cambios de parecer en la gente, pérdida de amistades, expectativas no cumplidas y pérdida de mis ahorros. Aquella experiencia fue una gran escuela.

Sin importar todo el conocimiento sobre negocios que había adquirido a través del estudio y experiencia laboral en aquel momento, la ejecución del proyecto fue inadecuada, y lo que empezó como una inversión extra para crecer capital se convirtió en un aprendizaje.

Lo importante a resaltar, es que esta experiencia marcó un antes y un después en mi entendimiento del mundo de los negocios. Esa experiencia me permitió desarrollar la sabiduría para ejercer la prudencia, y más aún, afilar mi habilidad de tomar decisiones en temas como evaluar proyectos y personas.

Como consultor, la sabiduría me permite sentir confiado en mi manera de evaluar y asesorar emprendimientos. Combinando el conocimiento y el aprendizaje constante con la mayor cantidad de experiencias, podemos crecer con pasos firmes. Hoy somos más sabios que ayer, porque nos hemos permitido experimentar la vida.

Decía Jim Rohn: “La vida es la suma de las experiencias, su intensidad, y su frecuencia”. Conocimiento sin aplicación no es sabiduría. Tomaremos mejores decisiones en la medida que logremos la certeza de entender y aplicar nuestro conocimiento. Esto es sabiduría.

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